Educación y vocación

¿Cuántas veces os han dicho aquello de “no eres más tonto porque no te entrenas”? Pues a nuestro querido ministro Wert seguro que no se lo dijeron nunca. Y no por falta de aptitudes, sino porque lo suyo es de entrenar todos los días. Nuestro amado ministro de Educación Y Alguna Otra Cosa soltó una perla más para la colección a principios de esta semana. Aconsejaba el bueno de José Ignacio a los futuros universitarios españoles que “no estudien lo que les guste, sino lo que les pueda dar trabajo“.

Señor ministro, tonto es el que dice tonterías, y usted no es tonto porque lo que ha soltado por esa boquita no es una tontería. Es una gilipollez. Pero démosle un poco de cuartelillo, aceptemos barco como animal acuático, y aconsejemos a nuestros futuros cerebros que elijan carrera pensando en la salida laboral, y que se olviden de la vocación, que esto no es el país de la piruleta. ¿Acaso va a salir publicada en BOE una tabla con las profesiones más demandadas dentro de cinco años? Porque, como usted sabe, uno se matricula en una carrera y se gradúa unos años después. Y se me ocurre a mí que, a lo mejor, dentro de cinco años la situación podría ser distinta, y lo que hoy es una carrera con buenas salidas profesionales podría ser después una vía muerta. ¿Se imagina usted estudiando un grado que no le gusta nada sólo porque le dicen que, al terminar, será usted contratado con facilidad, y que al final no sea así? Qué mal rollo, ¿verdad? Esa sensación de haber desperdiciado la juventud estudiando algo para lo que no se tiene vocación, para que luego no sirva ni para encontrar un mini-job de esos que están ustedes intentando colarnos por la escuadra.

Se me ocurre que, quizá, usted no haya pensado demasiado cuando abrió esas fauces para dejar salir su consejo a los futuros universitarios, y haya subestimado la importancia de la vocación a la hora de elegir profesión. A no ser que quiera usted médicos a los que no les guste la medicina, ingenieros que hubieran preferido estudiar filosofía, o científicos que… bueno, no, por los científicos no se preocupe, que ya casi han acabado ustedes con todos nosotros.

Me va a permitir, señor ministro, que dé yo también consejos a los futuros universitarios. Ya sé que no soy ministro, que ustedes están a otro nivel, por encima del bien y del mal. Pero algunos estudios sí que tengo, no se vaya usted a pensar que no. Así que ahí va. Queridos estudiantes que vais a entrar próximamente a la universidad: no le hagáis ni puñetero caso a Wert. Sea lo que sea lo que queréis estudiar, si podéis hacerlo, adelante. Porque si os graduáis y encontráis un trabajo relacionado, es muy probable que os sintáis felices en él. Y si no encontráis trabajo de lo vuestro, al menos habréis recibido la formación en aquello que más os gusta. Porque la Universidad no solamente sirve para crear profesionales, también forma personas. Y esto último, el señor ministro se lo ha pasado por l’arc de triomphe.

Por último, tengo otro consejito, dados los tiempos que corren en este nuestro bendito país. No os ciñáis sólo a las asignaturas de la carrera y aprended idiomas. Tratad de alcanzar un muy buen nivel de inglés, y si podéis con algún idioma más, mejor. Y en cuanto acabéis la carrera corred, insensatos!!!.

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