Bananas y bibliófilos

Hoy hago un homenaje a uno de los muchos personajes a los que no conoceríamos si no existiera internet. Por suerte o por desgracia, y sobre todo por esta última, porque individuos como este moviendo la boca al tiempo que exhalan aire pueden causar un ascenso generalizado de los precios de la harina en todo el mundo.

Se trata de Ray Comfort, un predicador cristiano que, entre otras muchas formas de hacer el ridículo, presenta “The Way of the Master”. No, no es el título de un album de Metallica, es un programa de televisión cristiano, en el que nos habla de la Biblia y el evangelio. Pero no se limita simplemente a eso, no. Nuestro amigo Ray también utiliza el “método científico” para demostrar la existencia de Dios. Fue épica su maravillosa explicación, hace ya algunos años, de cómo un plátano constituye una prueba definitiva de la existencia de un Creador:

Aunque el vídeo está en inglés, basta con tener el nivel de idioma extranjero de un político español para entender el argumento del bueno de Ray, porque todo se explica con sus gestos: el plátano encaja perfectamente en la mano humana y se abre fácilmente. Como las latas de refresco. Así que, igual que las latas de refresco son fabricadas por los seres humanos para que sean fáciles de usar, los plátanos los ha tenido que crear alguna inteligencia superior para que sean fáciles de comer. Y ahí quedó eso. Todo perfectamente claro. Sólo me surgen algunas dudas relacionadas con tan ingeniosa explicación:

1. ¿Desde cuándo existen los plátanos tal y como los conocemos hoy? ¿No será su forma actual el resultado de un proceso de selección artificial que comenzó el mismo momento en que el ser humano inicio su cultivo?
2. ¿Por qué no hace el mismo razonamiento con un coco? Porque si Dios quería que comiéramos plátanos y nos los puso con abrefácil, creo que con el coco aún se está partiendo de la risa.
3. ¿Qué hace ahí Kirk Cameron, más conocido por todos los que tenemos al menos 30 años como Mike Seaver, de Los Problemas Crecen?
4. ¿Soy el único al que un tipo bigotudo haciendo juegos de manos con un plátano mientras a su lado le sonríe un apuesto muchacho le parece de todo menos un programa para predicar el evangelio?

En fin, todo esto venía para introducir al simpático de Ray a quien nunca había oído hablar de él. Y es que resulta resultar que nuestro amigo es un hombre de su tiempo, y hoy tiene un perfil en Facebook, en el que le pasan cosas como esta:

ray_bibliofilo

Sí señor. Lo del plátano no fue nada comparado con ofenderse ante la palabra “bibliófilo”, por pensar que era un juego de palabras de mal gusto entre “Biblia” y “pedófilo”. Brutal. Este hombre es un diamante en bruto del humor, y lo tenemos desaprovechado.

Eso sí, a favor de Ray tenemos que decir que en ambas ocasiones, entonces con el platanito y ahora con esto, pidió disculpas por no saber de qué iba la película. Eso te honra Ray, nunca se deja de aprender. Igual, algún día, se vuelve bibliófilo, abre un libro de biología y vuelve a entrar en razón.

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